XV DOMINGO DURANTE EL AÑO. Ciclo A

Mt 13,1-23

       Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces Él les habló extensamente por medio de parábolas.

    Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!» 

En el primer versículo de este capítulo  se dice que Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar,  pasa de la revelación íntima a una proclamación pública.

La semilla es la Palabra de Dios que llega a nuestras vidas, a nuestra propia tierra.

Esta es una parábola que nos anima, ya que una cosecha del 30, 60 o 100 por ciento, en una tierra agreste, era para ellos  una cosecha excelente. Estaban acostumbrados a los terrenos pedregosos y, por eso, a cosechas del 10 por ciento.

Esta parábola nos invita hoy  a escuchar la Palabra con atención cada día, sabiendo que cuando esa Palabra es escuchada con atención, echa raíces en nosotros, ilumina nuestro camino, nos hace crecer en la Fe, nos anima en la Esperanza y nos fortalece en el Amor. La Palabra de Dios es eficaz, no sólo nos ilumina, también realiza en nosotros aquello que nos revela. Como dice el libro de Isaías (55,10-11)  en la primera lectura de este domingo: Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar… ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero….dice el Señor. 

Nos preguntamos: ¿Leemos cotidianamente la Palabra de Dios? ¿La meditamos, dejamos que la Palabra ilumine nuestra vida? ¿Nos dejamos transformar por ella, encontrando la fortaleza en la misma Palabra?

¡Un bendecido domingo!

El sembrador-Van Gogh otro

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